Cafés de cine
El café, los cafés y el mundo del cine han estado desde siempre vinculados. Ya sea el guionista que concibe la película con un café en la mano, el actor o cámara que lo toma entre escena y escena o la taza que aparece en la película.
Por este vínculo entre ambos y porque si hay algo que nos gusta más que el café es el cine, hacemos un repaso por escenas míticas que suceden en o con, un café.
En algunas películas el café es una mera excusa para dar pie a la trama para que dos personajes coincidan en un mismo espacio y puedan interactuar dando paso al argumento, como en Origen (2010), Tienes un email (1998) o Pulp Fiction (1994).
Otras veces el café cobra absoluto protagonismo en la acción, como en Los sobornados (1953) de Fritz Lang o Mal ejemplo (2008) donde es un punto de inflexión en la trama.
Los cafés o cafeterías también son un buen lugar para que transcurra parte de la película, son un espacio en el que pueden encontrarse personajes de forma casual y que abre un abanico de opciones. El Café Les Deux Molins, cerca de la place Pigalle de París se ha convertido en un lugar de peregrinaje desde Amelie (2001) o en la película Café y los cigarillos (2003) donde lo único que tienen en común los personajes son el café y los cigarillos.
Hay otros cafés que se han convertido en fenómenos de culto como el que desayuna Holly Golightly o mejor dicho Audrey Hepburn enfrente el escaparate de Tiffany’s o la metáfora que creó Jean-Luc Godard en 2 o 3 cosas que sé sobre ella (1967) cuando reflexiona sobre la pérdida del momento oportuno simbolizada en una taza de café que se enfría.
El café es una bebida social y como tal da pie a mil opciones y posibilidades, seguro que os vendrán a la mente muchos más cafés de cine.