Escritores adictos al café

El café es un combustible de la mente. Esto no lo decimos nosotros, sino artistas, científicos, músicos y escritores a lo largo de la historia. Siendo hoy el Día Internacional del Libro, nos centraremos en estos últimos.

No son pocos los autores que se han declarado adictos a esta bebida. Al preguntarles sobre sus «trucos» y hábitos antes de empezar a escribir, la taza de café ha sido siempre un elemento recurrente.

Balzac afirmaba tomar unas 50 tazas de café al día y a falta de café era capaz de masticar granos. En palabras del autor, el efecto del primer café de la mañana en ayunas podría describirse como: «A partir de entonces, todo se agita: las ideas se tambalean como batallones de un gran ejército en el campo de batalla, y se libra la batalla«.

Otro adicto al negro brebaje era Truman Capote, quien se definía a sí mismo como un escritor horizontal; escribía tumbado con un café y un cigarrillo. Afirmaba que después del café venía el té, seguido de jerez y finalmente los Martinis.

Frank Baum, autor de El maravilloso Mago de Oz, también se declaró fan incondicional de la bebida, su día empezaba con un buen desayuno y 4 o 5 tazas de café.

Otro personaje que nació entre el aroma del café fue el mago más conocido del mundo. Como es sabido J.K. Rowling dio a luz a Harry Potter en el Elephant House de Edimburgo.

A banda de la inspiración, el café ha sido empleado por Dumas, T.S. Eliot o Maruja Torres como metáfora:

  • «Yo he medido mi vida en cucharitas del café.» T. S. Eliot
  • «La mujer es como una buena taza de café: la primera vez que se toma, no deja dormir.» Alejandro Dumas
  • «La vida es como el café o las castañas en otoño. Siempre huele mejor de lo que sabe.» Maruja Torres

Pero tan bueno es el café para el autor como para el lector. Hazte con un buen libro y acomódate con una taza repleta del mejor café. Estaremos encantados que compartáis este momento con nosotros: #MomentosFaborit

¡Feliz Día del Libro!